
Abuso de Sustancias
Evitando la Espiral del Abuso de Sustancias
La experimentación con sustancias que alteran la mente es muy común entre los adolescentes. Casi la mitad de ellos habrá consumido algo en algún momento con el propósito de embriagarse. Por lo general, los jóvenes encuentran la manera de manejar o detener su consumo para evitar los efectos más negativos, como desarrollar una adicción o tener problemas con la policía. Lamentablemente, incluso la experimentación ligera puede tener consecuencias desastrosas. Todos hemos escuchado historias de terror, y puede ser impactante y aterrador para los padres descubrir que su hijo está consumiendo drogas, bebiendo o fumando.
Los adolescentes suelen ser sensibles a los efectos negativos del consumo de sustancias, especialmente a los que conlleva el uso frecuente. Como padres, debemos trabajar con esa sensibilidad natural y evitar empeorar el problema con nuestras reacciones iniciales.
El vínculo familiar: Su mejor defensa
En mi experiencia, lo peor que puede pasar cuando los padres se enteran del consumo es que las confrontaciones resultantes comiencen a erosionar la calidad de la relación. Cuando esto sucede, el riesgo de que la experimentación se convierta en abuso y adicción es mucho mayor. Existe una investigación científica sólida que demuestra un vínculo claro entre la calidad de la relación de un adolescente con sus padres y la gravedad del uso problemático de drogas.
Por esta razón, los padres deben desempeñar un papel fundamental en la psicoterapia de su hijo cuando hay sustancias de por medio. Es vital responder con una firmeza adecuada y administrar consecuencias que reduzcan o detengan el consumo, asegurándonos al mismo tiempo de preservar el vínculo afectivo con ellos.
Un espacio para la honestidad en la terapia
Para los adolescentes, el asesoramiento sobre problemas de drogas implica hablar libremente sobre su uso o abuso sin juicios ni restricciones. Esto les ayuda a ser más conscientes de sus motivaciones (como la automedicación), de los efectos negativos en su mente y cuerpo, y de los riesgos reales que están corriendo.
Cuanto más conscientes son de estos factores, menos probable es que permitan que la euforia, la diversión o el adormecimiento placentero dominen sus pensamientos sobre las drogas. Esta psicoterapia puede conducir a la abstinencia total, o puede ayudar a los adolescentes a limitar su consumo para evitar las peores consecuencias de la adicción. Esto es común con el alcohol y la marihuana. Sin embargo, en casos como el fentanilo, no existe el "uso responsable"; el objetivo es que dejen de consumirlo por completo y para siempre.
¿Su hijo adolescente presenta alguna de estas señales?
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¿Ha tenido una caída repentina en sus calificaciones escolares?
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¿Han cambiado sus patrones de sueño de forma drástica y repentina?
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¿Se junta con un nuevo grupo de amigos que le parecen sospechosos?
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¿Muestra cambios profundos en su personalidad o comportamiento?
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¿Sigue bebiendo o consumiendo drogas a pesar de sufrir consecuencias negativas?
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¿Defiende su consumo de drogas como algo "normal" o aceptable?
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¿Se comporta de manera reservada, evasiva o actúa a escondidas?
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¿Ha dejado de participar en las actividades saludables que antes disfrutaba?
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¿Miente con frecuencia?
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¿Huele a marihuana, alcohol o a algo nuevo que usted no logra identificar?
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¿Pasa demasiado tiempo a solas o aislado en su habitación?
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¿Se ve visiblemente bajo los efectos de alguna sustancia (intoxicado)?
Si la descripción anterior le recuerda a su propio hijo, es fundamental que reciba el apoyo profesional que necesita.
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