
Fortaleza Psicológica para su Hijo
Fortaleciendo la mente de su hijo adolescente
Normalmente, se piensa en la psicoterapia como algo que una persona "mentalmente afectada" hace para sanar sus heridas y aliviar los síntomas que le perturban. Sin embargo, la realidad es que parte de cómo la psicoterapia logra este objetivo es haciendo a las personas mentalmente más fuertes. No tiene que haber nada "malo" para que un adolescente promedio se beneficie de los efectos fortalecedores de la terapia.
En muchos sentidos, es como la terapia física: podemos pasar de tener dificultades para caminar a caminar bien, luego a caminar rápido, a correr lento, a correr rápido y, finalmente, a correr para ganar una competencia. La fortaleza mental creada en psicoterapia se manifiesta de las siguientes maneras:
Aumento de la energía mental
Todos cargamos con nuestra dosis de "basura mental". La acumulamos simplemente por el hecho de ser humanos y crecer. Por "Con basura mental” me refiero a heridas viejas, no sanadas, y creencias limitantes sobre nosotros mismos que hemos aceptado como ciertas. Esta basura consume mucha energía. Debido a su existencia, la mente se ve obligada a gastar recursos gestionándola. Podemos sentirnos "bien", pero esta gestión de residuos puede ser tan agotadora que no queda mucha energía para perseguir metas o desarrollarnos.
Sin embargo, cuando hacemos el trabajo de sanar esas viejas heridas y cambiar nuestras creencias, la mente ya no tiene que gastar energía en esa gestión porque hemos "limpiado" el sistema en psicoterapia. Esto resulta naturalmente en un excedente de energía mental. ¡Ese excedente queda entonces disponible para el propósito que el adolescente elija!
Sabiduría emocional
La sabiduría emocional permite que los adolescentes digieran, comprendan y actúen según sus emociones de manera adecuada. A través de la psicoterapia, obtienen una comprensión profunda de su aparato emocional y de cómo este puede trabajar a su favor. Esto hace posible que asuman la responsabilidad de sus propias emociones y dejen de culpar a los demás o de esperar que otros se encarguen de sus sentimientos por ellos.
Es menos probable que se sientan abrumados, paralizados o que actúen sus emociones de forma irreflexiva, porque saben por experiencia cómo lidiar con ellas. Esto les otorga una sabiduría emocional poco común para personas de su edad; pueden emplear su sensibilidad y, al mismo tiempo, dar la firme impresión de que no son fáciles de derribar.
Éxito en las relaciones
La adolescencia es una etapa crucial para aprender sobre todo tipo de vínculos. La psicoterapia permite a los jóvenes explorar y aprender cómo funcionan las relaciones con la ayuda de un profesional especializado. Esto les otorga una ventaja sustancial frente a sus compañeros. Aprenden qué es saludable y qué no, y cómo arreglar las cosas cuando salen mal.
Comprenden que las diferentes relaciones (amistades de distintos niveles, relaciones románticas, profesionales o familiares) requieren enfoques y necesidades diferentes. También se benefician enormemente de una comprensión sofisticada de los límites personales, lo que les ayuda a evitar patrones de relaciones tóxicas. Los adolescentes son animales sociales y necesitan relaciones sólidas para estar sanos y fuertes.
Autoconocimiento útil
Parte de tener fortaleza mental incluye la capacidad de ser honestos consigo mismos sobre sus fortalezas y debilidades. Es vital que desarrollen la habilidad de tomar una perspectiva externa y evaluarse sin adornos ("sugar coating") y sin que una autocrítica excesiva les impida ver lo que realmente hay en su interior.
Ser capaz de hacer esto de forma genuina ayuda a los adolescentes a desarrollar una confianza y resiliencia profundas, preparándolos para tomar decisiones útiles sobre su crecimiento personal. Al ser claros y honestos sobre sus propias deficiencias, pueden encontrar soluciones realistas y prestar atención extra donde se necesita. Cuando un adolescente aprecia dónde es fuerte, aprende a refinar y expandir esa fortaleza.
El crecimiento natural
Aunque estos ejemplos de fortaleza mental son predecibles en psicoterapia, los adolescentes a menudo me sorprenden con la calidad y el carácter de la fuerza que desarrollan. Por esta razón, a veces prefiero pensar en este proceso como un árbol que pasa de ser un pequeño retoño a un gigante del bosque.
Cuando un árbol es pequeño, sabes que crecerá hacia arriba y hacia afuera, pero es imposible saber exactamente dónde aparecerán las ramas. De alguna manera, el árbol sabe lo que está haciendo; y cuando se trata de que los adolescentes se fortalezcan mentalmente, ellos también lo saben.
¿Su hijo adolescente presenta alguna de estas señales?
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¿Se rinde con demasiada facilidad?
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¿Pierde mucho tiempo (o procrastina en exceso)?
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¿Deja pasar oportunidades valiosas?
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¿Se muestra inseguro/a sin una razón evidente para ello?
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¿Parece estar estancado/a en la misma rutina?
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¿Desea metas o cosas que luego no se esfuerza por alcanzar?
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¿Le cuesta aceptar las críticas o le afectan demasiado?
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¿Siente un temor excesivo ante la reacción de los demás?
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¿Siente que no tiene la energía o motivación que debería tener?
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¿Duda de su propia capacidad para desarrollar la fortaleza que desea?
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¿Se siente extremadamente sensible ante cualquier situación?
Si siente que estas palabras describen lo que su hijo está pasando, es el momento de buscar el apoyo profesional adecuado para él.
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